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Relatos, historias de warhammer 40,000



AHTILHA

Ahtilha se miraba la mano, un ojo le observaba desde ella.Tzeentch, desde hacía poco, le había concedido uno de sus regalos máshonorables, un tercer ojo que en este caso se le fue concebido en su mano.Ahtilha, cerró y abrió el puño varias veces y luego enfundó su mano en unguante, cubriendo así su ojo. El ya sabía que al taparlo no dejaría de ver porél, el ojo era un catalizador de energía disforme y podía ver cualquier cosa,sus reflejos se habían agudizado y podía prevenir cualquier movimiento. Estabasobre un montículo de piedras en un páramo, se giró sobre si mismo y observó elcielo rojizo, un cielo que presagiaba la gran matanza que allí iba a suceder.Preparó sus cuchillas relámpago y recargó de proyectiles infernales el bolteracoplado a ellas. Cogió la espada demoníaca que llevaba al cinto y la levantóapuntando al cielo en señal de que siguiesen avanzando sus tropas. Lasarmaduras-tumba que albergaban los espíritus de sus antiguos hermanos,avanzaban metódica y sistemáticamente; empezando ya a disparar sus arcaicosbolter contra las legiones enfurecidas de berserkers ansiosos de sangre, pocadebido a que a los guerreros mil hijos ya no les quedaban ni los huesos despuésde recibir la bendición de la Rúbrica.

Los hechiceros de lalegión ya empezaban a materializarse en el campo de batalla preparados paracualquier cosa y absorbiendo toda la disformidad que podían para la batalla.Ahtilha bajó de un salto del montículo y empezó a descargar su munición sobrelos guerreros de Khorne; hoy serían ellos los que apilasen cráneos después dela batalla. El hermano Zhefon corría al lado de Ahtilha, le miró y, bajo sucasco de dragón, Ahtilha pudo ver con su nuevo ojo que su hermano esbozaba unapérfida sonrisa. Zhefon agarró bien su espada y desapareció en una llamarada defuego multicolor, tenia ganas de probar su nuevo hechizo y se materializódelante del enemigo, empezando ya a segar las vidas de los aguerridos guerrerosde Khorne. Ahtilha adelantó a los lentos mil hijos que caminaban tranquilamentea la vez que descargaban toda su munición en el enemigo. Un berserker queacababa de cortar a la mitad a un hechicero desprevenido, fue la primeravictima de las cuchillas relámpago de Ahtilha, este atravesó con sus garras elcasco del berserker y le disparó con su bolter hasta que se le cayó de lagarra, después de destrozarle el cráneo con su bolter. Empuñó firmemente laespada y cortó a dos berserker que iban juntos, de un golpe limpio los dosquedaron a la mitad. La espada de Ahtilha se reía de placer, iba a consumirmuchas vidas ese día. De repente, un fuerte estallido ardiente mandó a decenasde berserkers fuera del radio del estallido; Zhefon había hecho trampa, dijoque reservaría su hechizo para el paladín de Khorne, Grorniar, pero no pudoaguantarse. Cuando los cuerpos de los berserkers cayeron al suelo, empezaron aconvulsionarse y retorcerse, a Zhefon le gustaba cambiar las cosas y al momentolos cuerpos de los guerreros se convirtieron en horribles y deformes engendrosque empezaron a atacar a sus hermanos.

Parecía que Zhefon sehabía estudiado a fondo el libro de Magnus, más de lo que les dejaba a Ahriman.Ahtilha soltó una carcajada pues él también había aprendido un poco más. Clavóla espada en el suelo y agarró fuertemente la empuñadura, dijo unas palabras enun idioma oculto y de repente, surgieron pinchos alrededor de él. Al momento,surgió de un vórtice espectral un disco volador, un demonio de Tzeentch quetenía la mentalidad de un tiburón y los reflejos de un águila. Ahtilha, sacó suespada del disco y se elevó por los cielos montado en él. Bajó en picado sobreun grupo de berserkers y empezó a desmembrarlos y a acabar con más vidas con suespada, sus cuchillas relámpago y su disco volador a la vez que disparaba subolter; aquello era un torbellino de muerte. Khorne, viendo que tenía labatalla en su contra, trajo a sus huestes de demonios al mundo real. Después deensartar un desangrador en el disco, un mastín saltó al pecho de Ahtilha y lotiró del disco; en un acto reflejo clavó su espada por debajo de la mandíbulade la bestia para acabar con ella antes de que esta hiciese lo propio con él,se levantó y paró justo a tiempo el hachazo de otro desangrador. Con un fuertegolpe, dirigió el hacha del desangrador al suelo y cuando se clavó en la tierra,Ahtilha, dio un giro de 180º con su espada y acabó con el demonio. Por finAhtilha consiguió vislumbrar a Grorniar, el objetivo de su lucha. Se dirigió aél corriendo, mientras el paladín le esperaba orgulloso preparando su hachademoníaca para la lucha. Cuando Ahtilha estaba cerca, la alzó en el aire con unágil movimiento y la bajó con una fuerza tremenda, ésta pasó rozando elgenerador de energía de Ahtilha mientras éste, ya preparado para la acometida,se agachó, giró, y clavo su espada en el muslo del paladín de Khorne, éste sela quitó de un golpe como si no hubiese pasado nada y esta vez dirigió su hachaa la cabeza de Ahtilha. Ahtilha esta en el suelo conmocionado por el golpe ypor una fracción de segundo no pudo reaccionar, era su fin.

Una espada oscura habíainterceptado el golpe, allí estaba Zhefon aguantando la acometida del paladín,empujó hacia atrás al paladín y Zhefon desapareció en el fragor de la batalla.Para cuando el paladín había centrado su atención en Ahtilha, éste despedía talenergía que los demonios de alrededor empezaron a gritar y a retorcerse. Unhalo azulado surgía de la mano de Ahtilha, el paladín no tenía escapatoria;miró al paladín y su mirada ya no era humana, dentro de esos ojos se veía laesencia de Tzeentch. Un rugido resonó en toda la batalla, Ahtilha concentrótoda su energía en el ojo de su mano y descargó el rayo mortal sobre elpaladín. El rayo impactó en su pecho, abriéndole un agujero del tamaño de unbalón, luego este rayo abrasador se fue expandiendo por el cuerpo del paladíndesintegrando primero la piel, luego la carne y finalmente los huesos, laúltima imagen del paladín fue la expresión de agonía de su rostro antes dedesaparecer de la batalla para siempre. Los desangradores aullaron y losmastines gimieron al unísono antes de desaparecer en una explosión de fuego yluz. Ahtilha, ya recuperado por el esfuerzo caminaba entre las carcasas que unavez habían contenido el espíritu de sus hermanos y los cuerpos masacrados delos débiles hechiceros que no estaban preparados para esta batalla. Pocos hijosde Tzeentch murieron en esa batalla comparados con los de Khorne; el dios de lasangre iba a tener motivos para estar furioso durante una buena temporada.

¿Y todo para qué? ospreguntareis; pues para recuperar lo que una vez fue de los mil hijos, el librode Magnus que fue arrebatado por los adoradores del dios del sangre en una delas innumerables batallas entre Khorne y Tzeentch del ya difunto guardiacustodio hermano Anhbuss, uno de los más ancianos hechiceros del ejercito delos mil hijos. Ahora Ahtilha y Zhefon recuperarán las enseñanzas de su primarcay su dios y podrán aumentar su poder al nivel del maestro Ahriman. Este, ahoramismo se encuentra en una de sus misiones en búsqueda de la Biblioteca Negra, ellugar que convertirá a Ahriman y sus  elegidos en dioses. Y puede así que, Ahtilha se convierta en el dios quedestruya al emperador para siempre.

 

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